Ha costat una mica, però finalment el col·laborador ocasional i company de fatigues (mai més ben dit) ha trobat el temps necessari per rematar el relat de la seva primera marató. Ací ho teniu:
El pasado día 17 de Febrero de 2008, se celebró en la localidad de Valencia, la 28ª edición de la Marató Popular de Valencia, 3º Gran Premio Bancaja, y prueba valedera como Campeonato de España de Maratón.
La distancia,por supuesto, de 42 km., pero respecto a ediciones pasadas, contaba con dos grandes diferencias :
La primera residía en su recorrido. Este había sido modificado, pues, ya no se introducía en el centro historico de la ciudad, sino que se alargaba hacia las zonas de reciente contruccion, como son la zona del nuevo Auditori , la ciudad de las Artes y las Ciencias, la Universidad, todo ello combinado con tramos ya habituales de esta prueba : Malvarrosa, Blasco Ibañez ,antiguo cauce del Turia.
La segunda , se centraba en la participación . En esta edición se batió el record, con más de 3.500 corredores, entre los cuales, ( aquí radica la principal diferencia), me encontraba YO.
Era pues, mi primera maratón. Dicho así parace facil,…” mi primera maratón “, pero cuando comencé la preparación, allá por el mes Septiembre del 2007, no lo veía tan claro.Si hoy puedo escribir este articulo es gracias a personas como Ximo, mi compañero de entrene y carreras, sin el cual otro gallo cantaría y por supuesto a Lorena, mi mujer, pues con su paciencia y dedicación con mis tres fieras, pude irme a entrenar .A todos ellos … ” gràcies “.
Per centremonos en este día concreto y en la carrera :
Matiné ,desplazamiento en coche desde Castellón hasta Valencia, llegada al Carrefour de Campanar, donde se situaba la salida, y una vez allí ,dejarse llevar por el ambiente. Y así lo hice, pues la escena no era para menos, gente calentando, otros comentando en grupo la estrategia a seguir, acompañantes despidiendose, … Tan rápido me paso que apenas faltaban 5 minutos para las 9 de la mañana, hora oficial de la salida, así que me dirigí hacia ella y busque mi zona, pues los corredores se situaban en ella en función de la marca prevista. Yo me puse en la zona de las 4 h. y 30 mtos.De repente, …Pum ¡¡¡, el corazon a cien por hora y comienzo a correr. Soy consciente de que no voy a parar durante más de cuatro horas, así que me lo tomo con tranquilidad, pues aquí quien compite es uno contra uno mismo, y el éxito es ser capaz de llegar a la meta, cueste lo que cueste.
El inico es frio, pues el día no ha salido muy soleado y reina una densa humedad. Quizá eso explicara la poca expectación que levantó la carrera, pues excepto en tramos concretos como fueron la salida y llegada, así como en algunos controles, no hubo gran cantidad de gente y muy poca que te diera gritos de animo. Si al factor público le unimos la preferencia por correr con temperaturas más altas (realmente soplaba un viento molesto y frio que te cortaba literalmente la cara), pues no es de extrañar que no entrara en calor hasta pasada la media hora de prueba. Una vez cogido el ritmo, los kilometros me fueron pasando deprisa, casi sin darme cuenta, (y eso que estaban marcados con grandes carteles con un inmenso globo rojo atado a ellos) .Todo iba bien hasta pasar el kilometro 25. A partir de aquí tuve que aminorar la marcha, pues iba por debajo de los 6 minutos por kilometro, y las piernas ya notaban el casancio de la prueba. Además tenía que conservar fuerzas para la parte final, tanto físicas como mentales (lo explican así todos los manuales consultados sobre maratones , que no me lo invento yo).
Aunque hubo un factor inesperado con el que no contaba y que supuso una aportación extra de glucosa: el compañerismo de los maratonianos.
Son ellos, los corredores que estan a tu lado, los que han estado acompañandote durante un buen tramo de la carrera, tus mejores aliados en estas horas bajas y el arma contra tu agotamiento. Son ello los que te dan animo y sobre todo fuerza para seguir corriendo (a mi me pasó). Asi que tambien un .. ” gràcies “.
Contando con el ” factor X “, pude mantener el ritmo a 6 minutos por kilometro y llegar al penúltimo control de la prueba , el del kilómetro 3. Era consciente de que no podía fallar, así que me exprimí a fondo, como si de un limón se tratara cuando te haces un ” aparatet ” de Gin-tonic y sin tropezar pasaba el kilometro 40. Aunque aun quedaba un último esfuerzo inesperado. Por detrás de mi aparece el práctico de las 4 h. 15 mtos. Ràpidamente decido que no me va a adelantar, así que intensifico el ritmo entrando por fín a la pista de atletismo del Río Túria. Miro el tiempo: cuatro horas y 13 minutos, aprieto el boton de mi cronometro y levanto los brazos en señal de victoria cuando cruzo la meta.
Lo he conseguido, y además por partida doble. He finalizado la prueba y he ganado al practico. Ja, ja !!
Desde luego, han sido más de cuatro horas intensas,.. un total 15.180 segundos, de los cuales me quedo con los dos últimos segundos, en las dos zancada finales, pues en ellos se resume todo el sentido de esta prueba: si tu quieres, puedes, ( y si te dejan, claro ). Eso sí, fueron dos segundos de un mundo loco y sin limites, en el que te sientes como la estrella de la pelicula, pero como todo tiene un principio y un final, cuando vuelves a la realidad , sabes que dos segundos son tan solo eso, un chasquido, un abrir y cerrar de ojos, un trago de aire, dos zancadas, y el mundo sigue igual .
Agotado , me preguntan si estoy bien y solo puedo dar mi O.K. con el pulgar de la mano. Paso por el avituallamiento, me siento y seco mi sudor con una toalla que ofrecia la organización, gran detalle.
Sentado, mi pensamiento realiza una repetición de la prueba, sus kilometros, situaciones, impresiones, para finalizar una vez recuperado experimentando un sabor nuevo, irrepetible, inolvidable.
Ahora llega lo peor, la ducha fria, en unos vestuarios repletos de humanidad y cansancio. Volver al coche aparcado en el centro comercial. Una vez alli, llamo a Lorena, pregunto por los niños. Todo va bien.
Ahora toca descansar y comer, regresar casa y contar la experiencia, aunque soy consciente de que un gusanillo se ha colado dentro mí y será difícil que salga.
El pensar que hay una nueva maraton el año que viene me ilusiona, aunque sé que nada será igual, que cada año y cada prueba es distinta. Aún tengo un año por delante . Así que vamos tras ella, vamos a por el 2009.A ver quien me acompaña….. vale ¡¡.
Adeu